En Posadas los concejales buscan instalar relojes dentro de las casas de juegos y que se restrinjan sus horarios de apertura
Lunes 18 de junio de 2012 |
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Construcción. | En Oberá se debatió sobre la altura del edificio del casino. | Foto: Daniel Villamea
El accionar de los casinos está en debate dentro de algunos recintos legislativos de las comunas de Misiones.
En la Capital de Misiones un grupo de ediles opositores alertó días pasados que las mujeres son las que más gastan en las casas de juegos. De acuerdo a su perspectiva, los beneficiarios de los planes sociales despilfarran sus escasos recursos en las mesas de juegos. Por ello piden que se cumpla con el contenido de la remozada Carta Orgánica. La sesión ordinaria número doce estuvo centrada en una problemática que afecta a las mujeres de las clases más carenciadas de esta ciudad que cobran los planes sociales: el malgastar sus escasos recursos en los casinos, según lo alertado por los ediles. “Cerca del 90 por ciento de los que ingresan a los casinos son mujeres de escasos recursos económicos”, según el propulsor de cuatro iniciativas centradas en los juegos de azar, el edil Rolando Rubleski (Progreso y Trabajo). Las ideas fueron apoyadas por los doce concejales presentes.
Así la iniciativa número 744 requiere la inmediata instalación de relojes en todas las casas de juego con sede en la Capital misionera. Otra con el número 616 se centra en el cumplimiento de un horario de doce horas diarias para la apertura de las puertas de los casinos. Además la 617 alienta la prohibición de la promoción y publicidad de las salas de juego en el ejido posadeño. Mientras que la número 1055 aboga para que se declare de interés municipal al tratamiento integral de la ludopatía como una problemática que aqueja a la salud de los posadeños.
Fundamentos
“En todas las propuestas la finalidad es la misma, que se prevenga el perjudicar aún más a las clases sociales más bajas que son las preferidas de este flagelo de los casinos, que la gente que tenga planes sociales no los malgaste en estos lugares. Se sigue dando facilidades para que la gente se enferme con este tema. Es algo que está rompiendo uno de los pilares fundamentales de la sociedad: a la familia. De cada diez personas, siete u ocho son mujeres o menores de 16 años que falsifican sus documentos para entrar”, dijo Rubleski. El titular de la bancada renovadora, José Moglia, comentó que “compartimos el análisis del problema, pero discutiremos las herramientas a implementar”.
Mientras que Hernán Damiani aseveró que “en la década del 90 se permitió el nacimiento de estas verdaderas aspiradoras de dinero privatizadas, porque antes dependían exclusivamente del Estado y sus beneficios se volcaban enteramente en tres cuestiones: salud, educación y bienestar social”.
Comentaron que hay en el ámbito de estos establecimientos un registro de autoexclusión de los interesados, pero el mismo no estaría siendo actualizado.
Legislación local
Los ediles piden por el cumplimiento de dos artículos de la Carta Orgánica. En el 72 se determina que “el Gobierno Municipal desalentará la instalación de salas de juegos de azar en el ejido municipal, sancionando disposiciones legales restrictivas a tal fin, respecto de lugares y horario de funcionamiento, el que no podrá exceder de doce horas diarias, debiendo contemplar la creación de un registro de autoexclusión”. Allí se agrega que “la habilitación municipal de este tipo de comercio deberá ser reglamentada por el Concejo Deliberante y la autorización para la instalación de nuevas salas deberá ser aprobada por Ordenanza sancionada con el voto afirmativo de las dos terceras partes de sus integrantes, previa realización de una audiencia pública”. Mientras que en el apartado 73 se estipula: “el Gobierno Municipal desarrollará por sí o en forma coordinada con otros organismos, programas educativos sanitarios de contenido preventivo, que desalienten el juego y el consumo de todo tipo de sustancias generadoras de dependencia y programas de asistencia a este tipo de patologías”.
Por otra parte, limitar el horario de apertura de los casinos de la provincia con el objeto de que no funcionen por la mañana, es la propuesta impulsada por el diputado provincial por el Partido Agrario y Social, Héctor Bárbaro. Quiere disminuir el margen de asistencia de ludópatas y de quienes cobran planes sociales, las salas de juego abrirían sus puertas a las 14, una vez finalizado el horario bancario en los días hábiles.
Horario discutido
El casino de Oberá tiene sus puertas abiertas 20 horas por día y el trajinar es intenso. De lunes a viernes funciona corrido de 9 a 4 de la mañana y los fines de semana de 9 a 5.
En tanto, no existe ninguna ordenanza municipal que estipule algún tipo de control sobre el horario de funcionamiento de las casas de juego, ya que las mismas están bajo la órbita del Instituto Provincial de Loterías y Casinos (Iplyc).
Consultado al respecto, Daniel Behler, presidente del Concejo Deliberante local, precisó que “la facultad de concesión de los casinos es exclusiva de la provincia. La comuna habilita ediliciamente, pero la actividad está regulada por la provincia”. Aunque también alcanzó al casino la ordenanza que prohíbe fumar dentro de espacios cerrados.
La mayor polémica institucional y mediática con relación a la casa de juegos se suscitó en mayo del 2007, cuando el Concejo Deliberante frenó la concreción de un proyecto de hotel de 18 pisos en el centro de la Capital del Monte. “El hotel se va a hacer en Oberá, pero los concejales hicimos respetar el Código de Edificación. No nos dejamos llevar por delante por la Provincia, que quiso avasallar nuestros principios como ciudad” expresó el entonces edil Eduardo Serra. Así el edil había salido al cruce de un alto funcionario del Iplyc que acusó de manera pública a los concejales obereños de entorpecer la concreción de un moderno hotel.
En principio, la empresa Casinos de Misiones SA, responsable del proyecto, solicitó una excepción al Código de Edificación local para construir un hotel de 18 pisos. Serra indicó que “el proyecto original no cumplía con varios puntos que exige el Código de Edificación, pero en ningún momento dijimos que no queríamos la obra del casino”. Incluso, el Colegio de Arquitectos de la Zona Centro cuestionó la excepción solicitada por la empresa.
De todas formas, debido a los cuestionamientos que generó la idea de un hotel de 18 pisos, Casinos de Misiones SA adecuó el proyecto a los lineamientos del Código de Edificación, la obra se halla avanzada y contará con ocho pisos.
Por otra parte, en Eldorado se conoció que varias familias, hasta en algunos casos de bajos recursos, optan por dejar a sus chicos dentro de los autos para apostar sus pocos pesos todos los días en las casas de juego locales.
Autoexcluido
En febrero de este año en la ciudad de Puerto Iguazú, el cacique de la comunidad Fortín Mbororé, Silvino Moreyra, firmó una resolución de auto-exclusión de los casinos de todo el país por dos años. Se trata de una firma voluntaria que se realizan los adictos lúdicos en un formulario de “Autoexclusión de Salas de Juego de Azar”, para que en el plazo de dos años no les permitan entrar a casinos, hipódromos, bingos y casas de juego de todo el país. A través de este programa, los encargados de las salas tienen la autorización de los propios jugadores sin autocontrol, una vez firmada el acta, para rechazarlos como clientes y no dejarlos pasar.
Moreira fue cuestionado a causa de su adicción a los juegos de azar y al alcohol. Por este motivo, según expresó desde hace tiempo pedía ayuda, pero nadie lo escuchaba. Dijo que “venía tratando mi adicción, pero no podía dejar de jugar, así que esto me va ayudar mucho, al mismo tiempo que va a tranquilizar a mi familia”. Contó que cada ocho días iba al casino, dependiendo de cómo estaba su economía, y gastaba mucho dinero.
Por otra parte, desde el Programa sobre Ludopatía del Instituto Provincial de Lotería y Casinos (Iplyc), Lizia Lohaiza comentó días pasados que “como toda adicción, no respeta clases, lo más doloroso es ver esto en las clases más bajas. Es como el alcohol, una adicción que no respeta ni clase económica, ni grupos etáreos, ni sexo”. El primer paso es admitir que se tiene un problema con el juego y luego pedir ayuda. “Para que haya ludópatas tiene que haber una patología de base, es la depresión. Si trabajas eso, el juego desaparece cuando no es adicción”, dijo. Además describió que “en la familia, aparece primero la mentira, aparecen deudas, facturas sin pagar, la familia se da cuenta de que algo está pasando, pero vienen cuando tienen el agua en el cuello”.
El programa del Iplyc funciona en Córdoba 1.820 y el teléfono es 0376 4447975. También se realizan reuniones de Jugadores Anónimos que se desarrollan los sábados de 17 a 19 sobre Félix de Azara 1496, primer piso.
Según la Iglesia, perjudicial en el NEA
En febrero del año pasado la Iglesia expresó su “preocupación por el avance indebido de salas de bingos y casinos en el país”. En marzo lanzó una campaña para concientizar sobre los riesgos de la adicción al azar. “Preocupa que el juego pase a manos privadas y que se expanda indebidamente”, aseveró el obispo Jorge Lozano, responsable de la Comisión Prevención de Adicciones.
En diciembre pasado, la Conferencia Episcopal difundió la declaración “el juego se torna peligroso”. Allí se denunció la proliferación de casinos y bingos con especial énfasis en la región del NEA.
En esa ocasión, los pastores advirtieron que se trata de “una oferta que crece y enriquece a unos pocos, es importante hablar sin eufemismos. El juego de azar es un negocio que mueve gran cantidad de dinero para beneficio de unos pocos en detrimento de muchos, especialmente de los más pobres. Sabemos también de la vinculación de esta actividad con el lavado de dinero proveniente del tráfico de drogas, armas, personas. La problemática es vasta y compleja”. Ante “las graves consecuencias personales, familiares y sociales del juego, el Estado debe garantizar la protección integral de la familia, porque quien se apasiona en el juego puede arriesgar y perder aquello que pertenece también a su cónyuge y sus hijos. Es una acción que daña la comunión familiar”.
Agregaron que “vemos como han proliferado los casinos, los bingos, unidos al fabuloso negocio de las máquinas tragamonedas, aun en cercanías a barrios pobres. También se han sobremultiplicado las cuantiosas ofertas de juegos de apuestas en locales de lotería. Asimismo, el fenómeno de las nuevas tecnologías, como internet, hace emerger nuevas y cada vez más masivas formas de juego”.
“Si el adicto es un enfermo, hay que abrazarlo con ternura y ayudarle a su recuperación. Algunos requieren un tratamiento integral que incluya tres pilares: el médico-psiquiátrico, la terapia psicológica y la integración en grupos de autoayuda (muchos de los cuales funcionan en nuestras parroquias)”, finalizaron los prelados.
Cómo la ludopatía puede afectar a las personas
OBERÁ. Si bien en esta ciudad no existe un grupo para abordar la problemática de la adicción al juego o ludopatía, son muchas las personas que acuden a profesionales para tratar dicha patología.
En tanto, el casino cuenta con una lista de autoexclusión para quienes lo deseen.
Más allá de ellos, el grado de adicción es tal, que algunos están excluidos en Oberá; pero viajan a Leandro N. Alem, San Javier o Posadas para poder apostar.
Un caso conocido en la comunidad es el de un empresario gastronómico que tiene su comercio en cercanías del casino. Fue autoexcluido, pero viaja a otros puntos de la provincia para jugar.
Tiene serias limitaciones físicas y no puede caminar, pero se las ingenia para darle rienda suelta del vicio.
Por otra parte, un joven aceptó dar testimonio con la condición de preservar su identidad para evitarle cualquier tipo de inconveniente a su padre, quien se halla en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires realizando un tratamiento por la adicción al juego que padece.
“Mi viejo tenía una agencia de autos, pero se quedó en la calle porque empezó a jugar y no pudo parar más. Se separó de mi mamá, perdió las propiedades que tenía y hace un año y medio se quiso suicidar”, reconoció.
Contó a que a su papá siempre le gustó apostar, desde la tradicional quiniela hasta el póker y la ruleta, pero nunca había tenido problemas para contenerse ni puso en riesgo su patrimonio.
Pero llegó un momento que “se desbandó y se enganchó mal, que fue cuando se abrió el casino acá en Oberá. Yo siempre digo que eso fue lo peor que le pasó a mi familia, todo cambio para mal y fue un desastre”.
Sin ocultar su tristeza por lo ocurrido, recordó que su padre fue al casino el primer día que abrió y no dejó de asistir cotidianamente durante más de cinco años. Al punto que calcula que habrá perdido alrededor de un millón de pesos en apuestas.
“Y lo peor fue que medio de entrada ganó bastante, porque ahí sí se enganchó más. Creía que iba a ganar fortunas, pero en realidad cuanto más jugaba más perdía y se enviciaba más”, relató el muchacho.
Según su hijo, el hombre pasaba entre ocho y diez horas por día en el casino, casi no comía ni dormía pensando en el juego.
Alejado de sus afectos y fundido financieramente, intentó suicidarse con alcohol y pastillas. Otro de sus hijos, con quien vivía entonces, lo encontró moribundo y tirado en el baño un sábado a las cinco de la madrugada. “Ahí fue como si tocara fondo”, opinó el joven.
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